La cara más difícil de ser madre de día
Texto: Mónica Fernández, de El Nido de Zoe Fotos: Canva

Frecuentemente nos llegan correos de personas interesadas en ser madre de día, la mayoría conocedoras de todo lo que implica y es necesario, pero algunas simplemente lo ven como una salida laboral «fácil» o cómoda. Normalmente os contamos las maravillas que implica nuestra labor, hoy en estas líneas vamos a intentar explicar la cara más difícil de las madres de día:
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Lo que abres al resto es tu propio hogar.

Lo que puede ser a priori una ventaja, que en muchos aspectos lo es, también presenta una serie de inconvenientes:
Abres la puertas de tu intimidad y la de tu familia, a los que un principio son desconocidos. Hay que tener en cuenta que las familias, sobre todo en el periodo de vinculación, pasan mucho tiempo en nuestras casitas y es precisamente en ese periodo cuando os comenzáis a conocer.
La limpieza, tener todo listo y al día para la preparación del menú y mantener unas buenas condiciones higiénicas es una labor que en su mayoría asumimos nosotras y que como es lógico influye en nuestra familia.
El desgaste por uso que día a día tienen nuestras casas, con cuatro peques menores de tres años en un mismo espacio (paredes y suelos a veces con rozaduras, arena que por mucho que sacudas a la vuelta del parque siempre termina en el suelo, mobiliario y pintura, que se estropean antes de tiempo…)
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Separación de tu vida privada con tu vida laboral.
Este es el dos por uno de las madres de día. Terminamos de trabajar, pero nunca desconectas del todo. Porque cuando terminas de trabajar, ahí siguen sus camitas, sus mesas y sus sillas, sus juguetes, el carro en algún rincón de la casa y en muchas ocasiones la comunicación con las familias, elaboración de documentos o actividades restan bastante tiempo a tu vida personal.

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Soledad

Y es que para bien y para mal, aunque siempre tienes compañía, estás sola. Todo el peso organizativo de tu proyecto y la comunicación con las familias recae sobre ti.
Muchas veces se echa de menos tener a alguien más cerca para poder conversar y contrastar opiniones de igual a igual sobre algún hecho en concreto.
Corresponde igualmente a ti poner límites a las familias. A veces el que un proyecto de madre de día sea tan cercano y que se realice en tu propia casa puede llevar a equívocos, sobre todo en cuanto a horarios de recogida, de hablar sobre alguna cuestión respetando tu disponibilidad y tiempo… y en momentos, a no ser que tú misma seas capaz de dar claridad a tus limitaciones, pueden llevarte a una situación cuanto menos compleja.
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Bajas
Y es que sí, las madres de día también enfermamos. Y sí, somos autónomas (con todo lo que conlleva). La mayoría aguantamos hasta no poder más, antes de tomar la decisión de cerrar por enfermedad pero a veces es inevitable y el sentimiento de culpa por dejar cuatro familias y ser responsables de complicar aún un poquito más su conciliación siempre está ahí. Por eso siempre recalcamos la importancia de que los/as peques deben permanecer en su casa cuando están enfermos, no sólo porque un/a niño/a enfermo no esté en condiciones de poder disfrutar del día a día, también es muy probable el contagio a sus compañeros y a nosotras mismas, incluso a nuestra familia, y es ahí cuando se genera un problema de conciliación para el grupo entero.

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Intrusismo profesional

En la Comunidad de Madrid las madres de día estamos reguladas, como hemos repetido ya muchas veces. No sólo se trata de falta de conciencia social o evasión de impuestos, en muchas ocasiones es también falta de titulación, seguro de responsabilidad civil o cualquier requisito necesario que es nuestro deber ofrecer y que los inspectores que acuden a nuestras casitas se encargan de comprobar regularmente. El que varias personas se hagan llamar madres de día en esta Comunidad sin tener un número de registro puede ser un problema que revierta en toda la profesión.
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El valor de los cuidados
En una sociedad en la que prima la productividad en el ámbito laboral, es muy difícil ,en ocasiones, hacer entender la complejidad, responsabilidad e intensidad que conlleva nuestro trabajo, por ello nos corresponde a nosotras darle visibilidad y valor de nuestra profesión. No hay que olvidar que atendemos una edad de vital importancia en el desarrollo de una persona.
Y es que no sólo mantenemos limpios, alimentados y salimos a pasear con los/as peques que acuden a nuestros proyectos de madre de día. Este trabajo va mucho más allá. Desde el vínculo que estableces con cada uno de ellos, incluso con las familias, hasta la atención plena, a nivel físico, si, pero también y casi siempre más complicado, a nivel emocional. Nuestra prioridad es que todas sus necesidades estén cubiertas y que puedan tener en nosotras su lugar seguro cuando papá y mamá no están. Cada una de nosotras ponemos todas nuestras ganas para ello pero llegar a ese punto de implicación a veces genera en nosotras cierto nivel de de agotamiento físico, mental y emocional.

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Compensación económica

Llegados a este punto, muchos y muchas pensaréis que el dinero que ganamos compensa todo lo anterior, teniendo en cuenta que la mensualidad en una madre de día puede rondar los 500€, pero nada más lejos de la realidad.
Teniendo en cuenta que en Amadima todas somos autónomas, tenemos que hacer frente a los pagos que ser trabajadoras por cuenta propia conlleva: Seguridad social e IRPF, en algunos casos gestoría además de los inherentes a nuestros proyectos, seguro de responsabilidad civil, la cesta de la compra, mantenimiento de extintor y de la casa, calefacción a una temperatura constante, luz, agua, inversión en formación continúa y nuevos materiales….
Por lo que no, no es un negocio rentable y que te permita vivir con demasiadas comodidades, de todo lo que ganamos debemos destinar aproximadamente un 40% a gastos, y mirándolo de este modo, las cuentas ya no son tan generosas.
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Después de todo esto quizás te estés preguntando porqué estamos aquí, adoramos y defendemos nuestra profesión y para eso te podemos contar mil y un motivos en los que ya hemos insistido en cada publicación que hacemos y que compensan con creces todo. Y es que en el fondo y a pesar de esta cara difícil de ser madre de día, tenemos muy claro lo afortunadas que somos.