El conflicto en grupo: ¿cuándo y por qué surge?
Texto y fotos: Arancha Cuéllar, de La Casita de Pez Austral

Por experiencia, las madres de día sabemos que los conflictos que surgen, especialmente a la edad de 2-3 años, forman parte del desarrollo normal de la infancia.
¿Por qué suelen ocurrir? ¿Qué hace que unos niños puedan comenzar a mostrarse más agresivos con otros en esta etapa?
Podemos decir que todo se explica porque el cerebro a esta edad está comenzando a explorar esas primeras formas de relacionarse entre iguales y, no encuentran una mejor manera de hacerlo que como les guía su instinto.
Algunos quizás lo hagan imitando el comportamiento de un hermano o hermana mayor. Pegan, empujan o agreden porque lo han visto antes durante el juego en casa.

Incluso a veces con sus propios papás, cuando estos «juegan a hacer que se los comen” mordiéndoles flojito en la tripita. Si luego el niño imitando eso muerde a otro como si se tratara de un juego divertido, lo más probable es que no mida su fuerza y le haga daño.
Otros niños necesitan llamar la atención de un adulto y saben que haciendo eso, éste se les acercará, aunque sea para decirles que “así no puede jugar”. Y es que, muchas veces, sin darse cuenta, el adulto provoca esa frustración y malestar en los niños por la falta de atención a consecuencia de una situación de estrés, prisa o enfado.
Otros niños, lo hacen por una cuestión práctica: Quieren subir por un tobogán y hay un peque parado en la escalera. Si no encuentran otra forma de pasar, quizás lo mejor que se les ocurra sea empujando.
Pero también cuando los niños sienten malestar por algún otro motivo: calor, sueño, hambre o porque simplemente quieren jugar solitos y que no se les acerque otro niño, por ejemplo, a quitarles un juguete o a destrozarles un castillo de arena… Es posible que transmitan su malestar agrediendo, por lo que, en nuestras manos como profesionales, queda el observar de forma consciente para saber detectar y abordar estas situaciones tan habituales del día a día.
Como madres de día, y gracias a nuestra ratio reducida, gestionamos los conflictos desde la calma y la empatía.
Y éste es uno más de los motivos para poner en valor nuestro trabajo.
En Amadima trabajamos por la calidad de esta profesión y siempre defenderemos por encima de todo, el bienestar de nuestros niños y niñas desde la atención individualizada.
