Reggio y la belleza a través de los ojos del niño
Texto y fotos: Arancha Cuéllar, de La Casita de Pez Austral
Hablar de Reggio Emilia es hablar de un enfoque educativo centrado principalmente en la mirada del niño. Comprender que el niño es perfectamente capaz y autónomo es acompañarlo desde una mirada respetuosa y no de superioridad. A las madres de día esto nos suena y mucho. Y es en este punto donde conectamos con esta pedagogía tan inspiradora y que tanto tiene en común con nuestra forma de hacer en el día a día.

Las madres de día también damos importancia al espacio como medio en el que explorar. Huyendo de los “diseños colorinchis” y las princesas Disney a las que por desgracia muchas aulas de infantil están habituadas. El espacio Reggio, como nuestras casitas, están diseñadas para ser un lugar bello en el que explorar e investigar. Porque sí. Lo sabemos. El niño se da cuenta y sabe distinguir un espacio armonioso, bello y cuidado, de otro que no lo es. Y todos los materiales utilizados, que actúan como un maestro más, son inspiradores para desplegar sus múltiples lenguajes de expresión. “Los 100 lenguajes del niño” que acertadamente acuñó en su bello poema Loris Malaguzzi.
Desde la asociación de Madres de Día de Madrid (Amadima) hemos organizado durante el mes de febrero un curso impartido por la docente y especialista en el enfoque Reggio Emilia, Mara Martínez, quien nos ha explicado desde su experiencia en diferentes escuelas italianas esta forma tan bella de entender la educación. Y, ¿dónde coincidimos en nuestras casitas con su enfoque? Observamos sin intervenir. Ofrecemos materiales poco estructurados, bellos y abiertos. Damos tiempo a los procesos y los priorizamos sobre el resultado final. Damos importancia a lo cotidiano y a la conexión con la naturaleza y todo lo que el aire libre como espacio nos ofrece. Todo esto es algo a lo que, desde luego, como madres de día, estamos habituadas, muchas veces sin saber que, como en otras tantas pedagogías activas, también nos inspiramos en Reggio Emilia.

El espacio como atelier
En Reggio Emilia el espacio es un “atelier” (taller) donde los niños fomentan al artista que llevan dentro y el “atelierista” es la figura que acompaña al maestro en estas escuelitas tan especiales y documenta los procesos de cada experiencia vivida.
Nuestras casitas también son pequeños talleres donde priorizamos el juego simbólico y lo sencillo de la cotidianidad para fomentar el aprendizaje de los niños: amasamos, cocinamos, imitamos, exploramos materiales del día a día…
La mesa de luz, un recurso, pero no el único
En el curso hemos aprendido que la luz es importante en la escuela Reggio Emilia, pero no lo es todo, como nos intentan vender desde el “marketing de la educación moderna”. La mesa de luz es un recurso más, pero Reggio no solo es una mesa de luz, sino que la luz puede ser igualmente interesante si proviene del sol y sirve para formar sombras en una pared. O si se refleja en un charco un día de lluvia.
Una mirada hacia la infancia diferente
En definitiva, esa mirada y escucha activa que cada día fomentamos las madres de día en nuestros nidos nos hacen creer, después de este interesante curso, que también somos un poquito “Reggio” y nos enorgullece poder ofrecer a nuestras familias un trocito de este enfoque italiano con el que muchas familias soñaron para sus hijos como una educación diferente al finalizar la II Guerra Mundial.

Gracias, Mara. Por tu tiempo y dedicación. Y por hacernos ver que, quizás sin ser conscientes, también Reggio Emilia nos inspira.