Empezando a hablar

Empezando a hablar

Texto y fotos: Natalia Sánchez, de Pequeño Mundo.

A través del lenguaje expresamos emociones, necesidades y experiencias, el lenguaje nos abre las puertas al aprendizaje y al conocimiento.

La adquisición del lenguaje es un proceso lento y gradual que se inicia desde los primeros meses de vida. Cuando un niñ@ nace con una base genética y fisiológica sin alteraciones y se desarrolla en un contexto de interacción con estímulos, será capaz de desarrollar un lenguaje pleno y conseguirá una expresión, comprensión y un uso correcto del mismo.

Desde muy pequeños los bebés aprenden las bases de la comunicación. En una primera etapa los niños aprenden que las palabras hacen referencia a una realidad, que tienen un referente y empiezan a reconocer los sonidos del lenguaje oral. En esta etapa los bebés se comunican con miradas, gestos y expresiones faciales. Luego empiezan a emitir sonidos similares a los de su lengua materna, la que escuchan habitualmente en casa. Todo esto es la base de lo que más tarde será el lenguaje oral.

En torno a los 9-12 muchos empiezan a decir sus primeras palabras y ya entienden que un sonido determinado simboliza una palabra y que esa palabra tiene un significado.

A medida que van creciendo, en torno a los dos años, llega el momento de la explosión del lenguaje, donde los niños empiezan a decir varias palabras nuevas al día, luego empiezan a unir dos palabras y más tarde utilizan varias palabras en una sola frase y finalmente utilizan palabras y conectores para enlazar esas frases.

Como el desarrollo en general, no hay edades fijas que marquen la adquisición de ciertas destrezas, si no edades estimadas, es por esto que si vemos que un niño de dos años ya habla muchísimo y otro de la misma edad aún se comunica con pocas palabras o frases muy sencillas no es un motivo de alarma.

Sin embargo, si hay unos signos que nos pueden hacer alertarnos en cuanto al desarrollo del lenguaje, como son:

  • El bebé es muy silencioso y no balbucea.
  • Durante los primeros meses, no hace caso a los ruidos o apenas emite sonidos.
  • Entre los 12 y los 24 meses no comprende órdenes sencillas, ni tampoco desarrolla un lenguaje espontáneo.
  • A los 2 años, aún no dice ninguna palabra. Ni siquiera pronuncia pseudopalabras con sonido similar al de la lengua materna.
  • A los 3 años, las personas más cercanas no logran entender su lenguaje.
  • No toma iniciativa para comunicarse, ni construye frases sencillas.

Las madres de día somos profesionales de la educación y conocemos los procesos y fases del niño en cada uno de sus desarrollos. En cuanto al desarrollo del lenguaje, está muy presente en el día a día de nuestras casitas, les acompañamos en este proceso y estimulamos su lenguaje, así como también en ocasiones podemos detectar precozmente algún signo de alarma.

Como dijo Vigostki «El niño empieza a percibir el mundo no solo a través de sus ojos, sino también a través del habla» Por ello es muy importante también acompañarles y estimularles en este proceso.

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