Y llega final de curso y…

Y llega final de curso y…

Texto: Mónica Fernández, de El Nido de Zoe Fotos: Piecitos en Casa. La casita de Ro. El Nido de Zoe.

Para nosotras, las Madres de día, que trabajamos tanto con emociones, los finales de curso siempre son emocionalmente difíciles. Difíciles por cansancio, por tensión, porque este curso «Covid» se ha mostrado incierto de principio a fin, difíciles porque los polluelos levantan el vuelo del Nido y aunque sientes un inmenso orgullo de ver cómo se están haciendo mayores, en un rinconcito de tu alma pesa el saber que con su vuelo pierdes parte de la chispa de tu día a día. 

El apego otra de las cosas que también es un pilar en nuestra profesión. Un apego recíproco, que trabajamos muy rigurosamente cuando les acogemos en nuestras casitas. Y se acaba el curso y nos quedamos en cierto modo como empezaron nuestr@s pequeñ@s: Con la «angustia por separación» que en el mundo adulto puede asemejarse a echar mucho de menos, y con la incertidumbre de acoger nuevas familias en un entorno tan personal como es nuestro hogar. 


Y piensas también en la generosidad de tu propia familia. Porque ellos también abren su intimidad y espacio para que tu vocación se convierta en realidad. Incluso a veces, cuando tus propios hijos forman parte del proyecto, tienen que aprender a compartir sus juguetes y también el bien más preciado para tan corta edad, su mamá. 
Una profesión, esta, que va más allá de una jornada laboral. Empezamos antes para preparar comida, en nuestro tiempo libre hacemos la compra, limpiamos, nos formamos, elegimos materiales…para que no falte de nada. Y lo que es más importante, cada nueva adversidad, la hacemos nuestra, intentando buscar soluciones. Aunque entendemos que existen límites Incluso para nosotras, a veces la carga mental es difícil y encontrar el equilibro entre vida profesional y personal se complica porque en ocasiones ambas se solapan. 
Llegan los meses de verano y entre informes, memorias y papeleos varios, reflexionas y haces balance.Ves la mirada de es@s pequeñ@s ,que en parte han crecido a tu lado, el cuidado que les has podido ofrecer, todos sus progresos, lo que les quieres. Y ves en las familias la gratitud y que pasado el tiempo, la confianza que pusieron desde el primer momento en el proyecto continúa en aumento. 
Y entonces es cuando sabes ,en lo más profundo de tí, que lo estás haciendo bien, que lo que aporta esta profesión va más allá de las palabras. Que al final aunque existan días grises, negros, amarillos o rosas,  el camino y el esfuerzo para trazar tu proyecto de Madre de día ha merecido la pena y mucho.

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