Reflexiones en tiempos de coronavirus

Texto y fotos: Raquel Pino, Piecitos en Casa.

MIEDO, quizá esa sea una de las palabras que mejor describe lo que sentimos en este momento. La INCERTIDUMBRE lo acompaña, porque estamos viviendo un momento tan excepcional, que tenemos que gestionarlo, y lo hacemos, cada un@ como podemos, pero lo hacemos. No es nada fácil, nadie dijo que lo fuera, pero todo esto va a ir pasando y nos vamos a ir haciendo a ello.

También hay momentos en los que nos invade la TRISTEZA , tristeza por toda la sociedad y tristeza por no poder ver, abrazar y besar a nuestros seres queridos. Porque es muy duro extrañar y porque en momentos difíciles lo que necesitamos es esa «piel» de nuestra gente y esta dura situación la estamos viviendo separad@s.

Nos surge la DUDA cuando pensamos ¿Cuándo recuperaremos la normalidad?

Y cuando vemos que hay gente que no se toma en serio las medidas necesarias poniéndose en peligro a ell@s mismos y a l@s demás, llama a nuestra puerta la RABIA.

GRATITUD es lo que sentimos hacia l@s profesionales que están día a día trabajando por y para tod@s.

Nos llenamos de ORGULLO porque la gran parte de la sociedad lo estamos haciendo bien y se han creado iniciativas preciosas de solidaridad y apoyo entre la población.

Tod@s l@s adult@s hemos pasado y seguimos pasando por todos estos sentimientos, ¿verdad? Hemos tenido días/momentos en lo que lo hemos llevado mejor y otros peor, y nos está afectando, es imposible que no lo haga; ¡Nos ha cambiado la vida!

L@s adult@s estamos sufriendo, claro, pero… ¿Y l@s niñ@s? La respuesta es sí, no afectará igual a tod@s, porque cada niñ@, cada hogar y cada situación es un mundo, pero sí, les afecta y nosotr@s tenemos que ayudarles, apoyarles, sostenerles como lo hemos hecho hasta ahora.

L@s que iban a la escuela, han dejado de ver a sus compañer@s y a sus profes. L@s que venían con madres de día, han dejado de ver a sus herman@s de día y a su acompañante. L@s que se quedaban con sus abuel@s, han pasado de verles a diario a no verles durante 2 meses. Han dejado de jugar en el parque, hacer excursiones, ir a comprar, a cumpleaños, a reuniones familiares,…¡¡Y todo esto ha sido de un día para otro!!

Es totalmente normal que, sobre todo en la primera infancia, se produzcan rabietas más a menudo, que haya regresiones en cuanto a autonomía por ejemplo, que haya problemas relacionados con el sueño (pesadillas, miedo a dormir solos, dificultad para conciliar el sueño,…) A muchos también les está pasando que hablar con los abuelos, amiguitos y demás familiares a través de una pantalla les genera rechazo (Ah,¿que a la abuela otra vez la tengo que ver así? ¿No me va a achuchar, ni besar, ni hacer cosquillas? No, así no quiero, así me duele) nos preocupamos por lo que puedan sentir los del otro lado, pero tenemos que respetar su decisión, dejar que sean ell@s l@s que marquen los tiempos y elijan cuándo y a quién llamar, así les damos valor y empoderamiento. Pueden aparecer miedos nuevos, como por ejemplo a salir a la calle, ¡cómo no lo van a tener si hemos estado casi 2 meses diciéndoles que no podían salir porque estaba el virus! ¡Y a saber cómo se imaginan ell@s al virus! Puede ser desde un monstruo terrorífico y peludo hasta unas motas diminutas invisibles… Y aquí llegamos a la clave, son niñ@s, no tienen pensamiento racional como l@s adult@s, ell@s viven en su «minimundo», no tienen ni entienden la información que manejamos l@s mayores y eso les hace mucho más difícil comprender todos los cambios que se han producido en sus cortas vidas en estos dos meses.

Siempre y en este momento más aún, es muy importante trabajar con ell@s la educación emocional, validar todos sus sentimientos, nombrarlos en voz alta, reconocerlos y darles herramientas para gestionarlos. Es normal que sean «mini montañas rusas emocionales», pasan de la risa al llanto y del llanto a la rabia en un rato, ¡Ufff!, no es fácil sobrellevar esto 24h al día y much@s además teletrabajando, pero esto es la ma/paternidad. En fin, que un abrazo muy fuerte (sin contacto) a tod@s, y paciencia, empatía, cariño, calma y respeto al por mayor. ¡Ánimo!

Fdo: Raquel Pino, madre de día (y a tiempo completo) en Piecitos en casa, en el Ensanche de Vallecas

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